La práctica de la amistad se constituye fundamentalmente por la hospitalidad, una forma de establecer relaciones fraternales, de abrir nuestra casa, nuestra cultura y abandonarnos al encuentro con los otros, pero también con lo otro, con lo que aún no conocemos y no nos es familiar.

 

Dicho con otras palabras, es una práctica que implica la acogida y la bienvenida de aquello extranjero, se trate bien de un visitante, un invitado, un inmigrante, una cultura, una tradición o un pensamiento.

 

Nuestro país, desde sus inicios, sostuvo una tradición de hospitalidad hacia distintas naciones y pueblos, acogiendo y abrigando a miles de conciudadanos del mundo que eligieron, por múltiples y diversos motivos, a nuestra tierra y a nuestras instituciones para desarrollar sus vidas, contribuyendo al mismo tiempo a forjar el carácter pluriétnico y diverso de nuestra cultura.

 

Por esta razón, podemos considerar a la hospitalidad más que una acción de hospedaje como una voluntad de arrojo, de disponernos a recibir y a ser afectados por otras culturas, otras tradiciones, otras formas de pensar y de sentir.

 

En este sentido, la flamante Casa de la Cultura China, fundada en junio de 2015 por la Universidad de Congreso, manifiesta una voluntad institucional de hospitalidad y diálogo, inaugurando un espacio desde donde se generan oportunidades de intercambio cultural, económico y social, abriendo de esta manera posibilidades de aproximaciones mutuas entre ambos pueblos.

 

Un espacio de diálogo y cooperación a través del cual podamos compartir conocimientos, costumbres y tradiciones, y al mismo tiempo funcione como plataforma de oportunidades del desarrollo humano y económico entre ambas naciones, siempre en un marco de complementariedad y asociación estratégica.

 

Orientada a esta finalidad, la Casa de la Cultura China busca convertirse en una verdadera usina de pensamiento para promover, facilitar e impulsar iniciativas culturales, educativas y académicas. De esta manera, busca establecer un entramado de relaciones mediante el cual se facilite el contacto de instituciones del sector público, privado, universitario y de la sociedad civil interesadas en desarrollar relaciones de cooperación y reciprocidad sino-argentinas, con la intención de estimular el intercambio de experiencias, ideas, perspectivas, como así también el despliegue de proyectos de interés común.

 

Así, la Casa de la Cultura China, busca constituirse en un espacio de promoción de la diversidad cultural, a partir de un gesto de apertura al mundo y a las culturas, sosteniendo como principal objetivo: enriquecer y fomentar el desarrollo humano, el intercambio cultural y económico, a partir de la observancia del respeto hacia la naturaleza, la promoción de la paz, la tolerancia y la valorización por lo diferente.

 

 

Alejandro Razzotti, enero de 2016

Publicado en Dang Dai, número 14, Verano 2016